Archivo para February, 2009

“Quiero llevar tu sello”: Regalo para regalar

Quiero llevar tu sello,

Estar marcada

Como una cosa más entre tus cosas.

Que las gentes murmuren: allá pasa

Allá va la feliz, la señalada,

La que lleva en el rostro

Esa antigua señal de risa y lágrima,

La cabellera derramada y viva,

toda ella una antorcha y toda llama,

musgo de eternidad sobre sus hombros

resplandeciendo así, como un lámpara

a mis pies un rumor de muchedumbre

se irá abriendo en canal, como una calle,

no importa que digan:

Esa mujer que escapa como ráfaga,

que no ve fuera de su sangre, nada,

que ya no escucha fuera de sus voces,

que no despierta sino entre sus brazos,

que camina sonriendo;

esa mujer que va segando el aire,

la boca contra el viento,

le pertenece toda como un libro,

como un reloj, la pipa o el llavero.

como cualquier objeto imprescindible

que es Uno mismo a fuerza de ser nuestro.

 

Quiero que todos sepan

que te quiero:

 deja tu mano, amor, sobre mi mano.

Sobre mi corazón, deja tu sello.

 

Julia Prilutzky Farny
(Ucraniana nacionalizada argentina)

de su “Antología del
Amor”

Hey!!! estaría bueno que me contaran cómo, cuándo y dónde conocieron a sus parejas actuales, prometo hacerlo en mi próximo post… besos y

Feliz Día de los Enamorados

para tod@s!! (lo estén o no en estos momentos)

3 Comentarios February 13, 2009

“Sawabona”: amar en tiempos modernos

 

Estamos cambiando el amor de necesidad por el amor de deseo. Me gusta
y deseo la compañía pero no la necesito, lo que es muy diferente”.

De
esta forma, el psiquiatra y psicoterapeuta brasileño Flavio Gikovate
explica el cambio de paradigma respecto de las relaciones de pareja que
se dan en este nuevo milenio. No es sólo el avance tecnológico lo que marcó el inicio de este
milenio. Las relaciones afectivas también están pasando por profundas
transformaciones y revolucionando el concepto de amor. Lo que se busca
hoy es una relación compatible con los tiempos modernos, en la que
existe individualidad, respeto, alegría y placer por estar juntos, y no
una relación de dependencia, en la que uno responsabiliza al otro de su
bienestar.

La idea de que una persona sea el remedio para nuestra felicidad,
que nació con el romanticismo, está llamada a desaparecer en este
inicio de siglo. El amor romántico parte de la premisa de que somos una
parte y necesitamos encontrar nuestra otra mitad para sentirnos
completos.

Muchas veces ocurre un proceso de despersonalización que,
históricamente, ha alcanzado más a la mujer. Ella abandona sus
características, para amalgamarse al proyecto masculino.

La teoría de la unión entre opuestos también viene de esta raíz: el
otro tiene que saber hacer lo que yo no sé. Si soy manso, ella debe ser
agresiva, y así todo lo demás. Una idea práctica de supervivencia, y
poco romántica, para decirlo mejor.

La palabra de orden de este siglo es asociación.  Estamos cambiando
el amor de necesidad por el amor de deseo. Me gusta y deseo la compañía
pero no la necesito, lo que es muy diferente
. Con el avance
tecnológico, que exige más tiempo individual, las personas están
perdiendo el miedo a estar solas, y aprendiendo a vivir mejor consigo
mismas. Están empezando a darse cuenta de que se sienten parte, pero
son enteras. El otro, con el cual se establece un vínculo, también se
siente una parte, no es el príncipe o salvador de ninguna cosa, es
solamente un compañero de viaje.

El hombre es un animal que va cambiando el mundo, y después tiene
que irse reciclando para adaptarse al mundo que fabricó. Estamos
entrando en la era de la individualidad, que no tiene nada que ver con
el egoísmo. El egoísta no tiene energía propia, se alimenta de la
energía de los demás, sea financiera o moral. La nueva forma de amor, o
más amor, tiene nuevo aspecto o significado. Apunta a la aproximación
de dos enteros, y no a la unión de dos mitades
. Y ella solo es posible
para aquellos que consiguieron trabajar su individualidad. Cuando más
fuera el individuo capaz de vivir solo, más preparado estará para una
buena relación afectiva.

La soledad es buena, estar solo no es vergonzoso. Al contrario, dá
dignidad a la persona. Las buenas relaciones afectivas son óptimas, son
muy parecidas con estar solo, nadie exige nada de nadie y ambos crecen.

Las relaciones de dominación y de concesiones exageradas son cosas
del siglo pasado. Cada cerebro es único. Nuestro modo de pensar y
actuar no sirve de referencia para evaluar a nadie.
Muchas veces,
pensamos que el otro es nuestra alma gemela y, en verdad, lo que
hacemos es inventarlo a nuestro gusto.

Todas las personas deberían estar solas de vez en cuando, para
establecer un diálogo interno y descubrir su fuerza personal. En la
soledad, el individuo entiende que la armonía y la paz de espíritu solo
se pueden encontrar dentro de uno mismo, y no a partir de los demás.
Al
percibir esto, se vuelve menos crítico y más comprensivo con las
diferencias, respetando la forma de ser de cada uno.  

El amor de dos personas enteras es el bien más saludable. En este
tipo de unión, está el abrigo, el placer de la compañía y el respeto
por el ser amado.

(1) Sawabona es un saludo usado en el sur de África y significa “yo
te respeto, yo te valoro y tú eres importante para mí”. Como respuesta,
las personas dicen “shikoba”, que es “entonces, yo existo para ti”.

Recibido en un archivo que quise compartirlo  con ustedes. Las imágenes son de Romero Britto, otro genio brasilero que me gusta mucho.

5 Comentarios February 5, 2009

PUBLICIDAD